viernes, 19 de mayo de 2017

Los cuatro imposibles






En PNL (a través de ella lo aprendí yo) decimos que hay cuatro imposibles:

1.- Es imposible no aprender
2.- Es imposible no cambiar
3.- Es imposible no comunicar
4.- Es imposible no influir

Cuando aprendemos algo, nuestro cerebro genera nuevas sinapsis, nuevas conexiones neuronales y cambia; este cambio se refleja en nuestra manera de pensar y de concebir la realidad, de hablarnos y de comunicarnos y comportarnos con el entorno. Todos estos nuevos aprendizajes influyen tanto en nosotros mismos como en los demás. Es un proceso neurológico totalmente natural. Ya que estos puntos son imposibles en la naturaleza humana ¿qué tal si nos ponemos a indagar, explorar y aprender a hacerlo de manera positiva y que  nos abra posibilidades en lugar de limitarnos?

1.- Es imposible no aprender

Cada día aprendemos cosas nuevas. Probablemente no seamos conscientes porque nos dejamos llevar por la rutina, los horarios, los “deberías”, y las normas sociales o que nosotros mismos nos imponemos desde nuestro sistema de creencias.
Pero aprender, aprendemos.  Cuando leemos un libro, cuando vemos una película, cuando conocemos a una persona nueva o nos reencontramos con un viejo amigo después de muchos año, estamos aprendiendo. Cuando nosotros mismos reflexionamos sobre algo, cuando probamos una nueva receta, o usamos por primera vez el transporte público estamos generando nuevas conductas, nuevos conocimientos y nuevas prácticas.
Lo interesante es cuando tomamos consciencia y nos damos cuenta que eso nuevo está suponiendo para nosotros ver con nueva mirada, escuchar con otra atención y hacer otro tipo de cosas (o las mismas cosas de otra manera). Muchas veces leemos un libro ya leído y nos aporta nuevas revelaciones que la primera vez no descubrimos; lo mismo ocurre con aquella película que hemos visto varias veces… cada vez que la volvemos a ver, aprendemos algo nuevo o nos fijamos en detalles que anteriormente no nos habíamos percatado. El libro es el mismo… la película también. Somos nosotros que durante este tiempo hemos desarrollado otras habilidades de percepción, conocimiento y reflexión. Hemos cambiado.

2.- Es imposible no cambiar

Somos seres en continua evolución por muy zoquetes que nos podamos considerar. Y la evolución implica cambio. Al aprender cambiamos nuestro sistema cognitivo, psicomotor, nuestra manera de percibir el entorno y nuestra manera de sentir y reaccionar ante él.
Una de las presuposiciones de la PNL es que la naturaleza del universo es el cambio. El Universo mismo sigue en continua expansión, se mueve, y eso afecta a las diferentes constelaciones y la interacción de la energía que se mueve por las diferentes galaxias…
Si nos cogemos a una de las leyes universales… "lo que es fuera, así es dentro"… nosotros como miembros de un pequeño sistema solar dentro de la inmensidad del Universo, también estamos en continuo cambio. Nuestros cerebros aprenden, nuestro sistema biológico envejece, nuestras habilidades aumentan, nuestro pequeño universo interior también se enriquece.


"La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño natural."
Albert  Einstein

3.- Es imposible no comunicar

Teniendo en cuenta que estamos en continuo aprendizaje, movimiento y cambio permanente, nuestra propia naturaleza ya se ocupa de transmitirlo internamente a través de nuestras células; y externamente, tanto a través de nuestras palabras como de nuestros comportamientos, posturas corporales y lenguaje no verbal. Estamos diseñados para no dejar de comunicarnos constantemente… hasta cuando dormimos nuestro cerebro sigue en marcha siguiendo la comunicación entre nuestro consciente e inconsciente y transmitiendo a través de símbolos, secuencias, colores  y mensajes de cómo va nuestro mundo interior…
Cuando pensamos, nos estamos comunicando con nosotros mismos, cuando hablamos con los demás nos estamos comunicando - estamos transmitiendo ideas, pareceres, creencias, opiniones-, cuando callamos también (a menudo las ausencias y los silencios hablan…), nuestra manera de andar comunica, nuestros gestos comunican, nuestras miradas comunican, nuestros talentos y habilidades también. Con quién vamos y a qué nos dedicamos, las decisiones que tomamos, nuestros valores y nuestros objetivos... Todo es información transmitiéndose a velocidades que nuestro cerebro cognitivo no alcanza, pero que llega perfectamente a otros campos más profundos e inconscientes.
Y al comunicarnos… influimos.


"Nuestro comportamiento también tiene una influencia sobre nuestras ideas y nuestros sentimientos. Cuando, como seres humanos, nos comprometemos a dedicar nuestra atención, nuestro tiempo, nuestro esfuerzo y demás recursos a alguien o a algo, con el tiempo vamos desarrollando sentimientos hacia el objeto de nuestra atención."
James Hunter

4.- Es imposible no influir

Alguien te dice algo en un momento determinado… y ya te ha inducido una idea… una impresión, una opinión, una creencia… La importancia que tú le des a eso (a lo que te ha dicho, el cómo te lo ha dicho, al quién te lo ha dicho y la idea en sí misma) determinará el grado en el que esa persona tiene influencia sobre ti.
Todos influimos de manera natural con otros; la diferencia es la importancia que le otorgamos.
Cuando nos encontramos a alguien en un ascensor, y un simple y amable “buenos días” le despierta una sonrisa en el otro… Ya hemos influido en su estado aunque sea por unos pocos segundos.
A alguien cabreado, le tocamos el hombro, ya estamos influyendo en él.
A alguien que está contento le damos una mala noticia… le estamos influyendo.
A alguien enfermo, le aportamos calma y cuidado… le estamos influyendo.
A alguien de semblante serio, le hacemos sonreír…  le estamos influyendo.
Y siempre estamos influyendo en nosotros mismos, a través de cómo nos hablamos, como nos tratamos, cómo nos cuidamos o descuidamos, cómo nos perdonamos o castigamos… Es un continuo no parar…
Pero no nos estresemos por esto. Funcionamos así, es inevitable. Lo que me resulta muy interesante es tomar consciencia de estos cuatro imposibles para regular nuestras respuestas y reorientarlas hacia una manera de influir con integridad en los demás. De una manera que motive y no castigue; que aliente y no castre; que nutra y no desgaste; que enriquezca y no sólo cuezca... y así contribuir, aunque sea por unos segundos, a crear un mundo más amable.
¿Te has dado cuenta de cómo te hablas internamente a ti mismo?
¿Observas cómo influye eso en tus actitudes y comportamientos?
Y sobre los demás… ¿Cómo quieres influir?
Tal cual sea nuestra capacidad de influir, será la impronta emocional que dejemos en los demás… y así será como nos recordarán (o no) pasado un tiempo…

Sabiendo ahora estos cuatro imposibles…
¿Cómo cambia tu percepción de las cosas?
¿Qué nuevos pensamientos desatas a partir de esta nueva información?
¿Cómo decides a partir de ahora influir sobre ti mismo y sobre los demás?
¿Qué decides aprender de manera consciente para hacer cambios oportunos y positivos en tu trabajo, tu área personal o en tu vida en general?
¿Y cómo esto va a determinar nuevas maneras de comunicarte y de influir en ti y en tu entorno?

¿Cómo puede esto afectar, enriquecer o potenciar tu plan de marketing personal?

Gracias por leerme.


martes, 9 de mayo de 2017

La creatividad, un valor en auge






Ya no es algo nuevo que bien entrado el siglo XXI las personas “raritas” y con nuevas maneras de percibir "la realidad" y de aportar soluciones alocadas empiezan a ser de las más solicitadas para cubrir ciertos puestos en el mundo de la empresa. ¿Por qué? Simplemente porque piensan de manera diferente.
Los nuevos problemas requieren nuevas soluciones… lo que siempre se ha hecho, ya no es útil y en muchos sectores se apuesta por la formación y coaching para potenciar la creatividad tanto en empresas como particulares, ya no solamente con la intención de resolver problemas, sino como manera preventiva de evitarlos y probar a hacer cosas diferentes.


“No es posible resolver los problemas de hoy con las soluciones de ayer” 
(Roger Van Oech)


Hace años escribí:

La creatividad ya no sólo es una característica particular de aquellos profesionales o aficionados a cualquiera de las artes, sino que lo puede ejercer cualquier persona que practique maneras de pensar diferente y sepa percibir una misma realidad desde diferentes puntos de vista, para no solamente solucionar problemas sino para mejorar lo ya establecido. Alguien que practica el pensamiento creativo sabe moverse ante y con la adversidad, sabe “sacar de donde no hay” y está predispuesta a ver, no lo que hay o es hoy, sino lo que puede llegar a haber y ser mañana.  

La pregunta mágica podría ser algo así como: “¿De qué otra(s) manera(s) puedo mejorar esto?”, "¿De qué otras alternativas u opciones dispongo y qué puedo hacer a partir de de ellas?" Aprendemos a ampliar nuestras posibilidades y probar nuevas soluciones, sabiendo que nos podemos equivocar, simplemente porque estamos probando algo nuevo.”

Una magnífica noticia es que todos somos seres creativos… Sí. No pongas esa cara. Que no te hayas atrevido a probar cosas nuevas, a arriesgar otras maneras de hacer y solucionar los problemas, a embarcarte en proyectos que no sabes dónde te van a llevar,  y que hayas ido siempre “sobre seguro”, no quiere decir que no seas creativo… quiere decir que no has practicado la parte creativa y generativa que hay en ti. Punto. Solamente tenemos que saber observar a los niños, los grandes maestros de la edad “adulta”, los sabios sin prejuicios, sin filtros y abiertos a explorar y disfrutar. Ellos viven el ahora, y cuando están en alguna tarea, por complicada que les resulte, están con todo su ser. Nosotros también fuimos así. Después crecimos y nos creímos aquello del “miedo al fracaso” y el “no intentarlo por si sale mal”. A menudo nos engañamos con este tema… realmente pocas veces nos frenamos por miedo a fracasar, sino más bien por miedo a tener éxito. Pero este es otro tema.
 
Volvamos al asunto de la creatividad...
¿Qué pasaría si probaras algo nuevo? ¿Qué pasaría si te arriesgaras? ¿Qué pasaría si eso que has ideado en tu cabeza funcionará y tuviera éxito una vez cristalizado y materializado en algo “tangible”?
Piénsalo...
 
Te contaré algo más personal.
En estos momentos estoy arriesgando en un proyecto nuevo, con una persona nueva, y haciendo algo que nunca he hecho antes… Estoy abierta a la experiencia más que en el resultado. Es cierto. Soy consciente de lo que me lleva a emprender esta aventura, de lo que me mueve y de los valores que quiero que estén presentes hasta llegar al propósito final. Sí, porque hay un propósito, y bastante elevado, la verdad. [La creatividad y el riesgo deben tener un propósito, tenemos que enfocarlos a algún resultado deseado y a un objetivo bien definido… si no… ¿para qué?]
Mi compañera de viaje y yo tenemos la intención de que la experiencia también sea un éxito al finalizar el camino y vamos reorientando nuestras acciones hacia un resultado deseado. Pero, por otra parte, también somos conscientes de que hay miles de factores que no dependen de nosotras… Miles. Y por tanto, que no controlamos: circunstancias, obstáculos, imprevistos y adversidades que nos convendrá sortear y gestionar como mejor sepamos. Sabemos que no va a ser "fácil" (o tal vez sí), pero también sabemos que lo sea o no queremos disfrutar.


No nos referimos sólo a tener mejores ideas. Hablamos de una suerte de consciencia general que te lleve a un mayor disfrute de tu trabajo y de las personas que te rodean: un espíritu capaz de mejorar la colaboración y la comunicación con los demás 
 (El espíritu creativo, D. Goleman, P. Kaufman y M. Ray)


A veces nos olvidamos de disfrutar. La creatividad implica disfrute, implica perseverancia y pasión manteniendo un estado interno de alegría y goce. Por eso, aunque el resultado nos importe (para eso nos hemos sumergido en estas aguas desconocidas), siempre nos importará más disfrutar del viaje y aprender: recoger las miles de enseñanzas ocultas en cada una de nuestras acciones, “errores” y “fracasos”, en cada una de nuestras interacciones con otras personas involucradas en el proyecto, en cada una de nuestras decisiones. Sabemos lo que queremos conseguir y cómo lo queremos hacer… lo que no sabemos es lo que nos vamos a ir encontrando por el camino. (Y es que si lo supiéramos toda aventura perdería su gracia...)

Los que más entienden sobre el tema, [Howard Garner, y sus Inteligencias Múltiples, Edward De Bono, y su Pensamiento Lateral, Ken Robinson, y su búsqueda del Elemento, incluso Daniel Goleman, desatando su Espíritu Creativo (sólo por citar algunos)], defienden que el desarrollo de la creatividad va estrechamente unido a la pasión que nos permite entrar en un estado de “flujo”, como bien apunta Csikszentmihalyi (ahora vas y lo pronuncias bien), entrando en contacto con nuestra parte inconsciente, y que requiere un “estar presente sin estar”. 
No pongas esa cara otra vez. 
Es un estado en el que has entrado millones de veces y ni te has enterado. Es un estado en que nos encontramos como entre dos mundos, parecido a un estado de trance en el que entran en conexión la parte consciente con la inconsciente permitiendo abrirse los canales de comunicación entre los dos hemisferios cerebrales. Es un estado medio etéreo, por decirlo de alguna manera, hasta tal punto que el sonido de un timbre o de una llamada telefónica nos asusta y nos hacen “volver” a la realidad, digamos, material. ¿Nunca te ha pasado? ¿Ves?


“Cuando usamos ambos hemisferios, nuestro potencial creativo se vuelve infinito.” 
 (Tony Buzán)

No es un estado que sólo pueden practicar unos cuantos. De verdad. Pruébalo. Te invito a que tomes consciencia de esos estados en los que entras sin darte cuenta y pruebes a provocarlos ante un objetivo claro: aumentar tus ingresos, preparar una tesis, crear una presentación, preparar un proyecto, presentarte a una entrevista de trabajo, etc. Todos somos seres creativos y generativos por naturaleza. ¿Otra vez esa cara? Créeme. Todos. Solamente que no siempre somos conscientes y en ocasiones, es posible, no sepamos orientar esas habilidades en hacer realidad nuestros sueños.
 
Tanto en procesos de coaching, como formando en PNL, procuro plantear preguntas que inviten a mis alumnos y clientes a reflexionar de manera diferente. Propongo a menudo cuestiones que nunca antes se han planteado, incluso les devuelvo algunas preguntas que se manifiestan en clase dándoles “la vuelta” y enfocando el tema de otra manera, desde otra perspectiva. Generalmente y a principio de curso y de proceso, lo suelo verbalizar en voz alta a modo de advertencia: una de mis labores es invitaros a pensar de manera diferente, no pretendo cuestionar vuestro enfoque (que también, aunque respetándolo), solamente mi intención es que os abráis a percibir la realidad desde otros enfoques nuevos. La sorpresa me la llevo cuando en la mayoría de los casos estas nuevas maneras las perciben como algo fascinante y muy útil para su vida cotidiana. Los problemas ya no son tales cuando estamos abiertos a las soluciones más disparatadas.

Pero a menudo no es fácil tratar con "creativos". Los creativos suelen ser personas solitarias y más bien incomprendidas, incluso enajenadas por muchos círculos sociales. No son “normales” y ese es su gran potencial. Apostar por el “rarito” puede ser un riesgo, pero también toda una oportunidad para aprender a pensar y a concebir situaciones complejas para superarse a sí mismo y evolucionar en muchas de las áreas que contribuyen al éxito de una empresa. Los “raritos” piensan en generativo, ven soluciones donde aparentemente no las hay, suelen tener una actitud ante la vida de esperanza, y disponen de un afinado sentido del humor. Su cerebro va a mil y las conexiones neuronales también. Tampoco esperes que te comprendan a la ligera… 


“Si una persona quiere ser creativa es importante que tome consciencia de la fluidez de la percepción y de la posibilidad de tener múltiples percepciones, todas ellas valiosas.” 
 (Edward De Bono)


Con todo y con esto, la creatividad (y los creativos) es un valor en auge dentro del marco social y económico. Confío que cada vez se cotice y reconozca más y mejor en los diferentes sectores y estratos empresariales.

¿Cómo crees que esto de ser creativo puede afectar a tu marca personal
Ahí te lo dejo.

Gracias por leerme. 




miércoles, 26 de abril de 2017

Auto coaching para domar dragones




Se entiende como coaching, así en grandes rasgos, como un proceso de superación, mejora y aprendizaje  en la consecución de objetivos. Como concepto va ligado a dos más: objetivos y proceso.
Generalmente buscamos a un coach cuando queremos alcanzar alguna meta o queremos salir del estado donde estamos. Probablemente nos sintamos atascados, y tengamos la sensación de que vamos frenados ante lo que fueron o siguen siendo nuestras aspiraciones y nuestras metas; entonces requerimos de una perspectiva nueva, lejos de nuestro entorno habitual de conocidos, amigos y familiares que nos conocen muy bien, o al menos eso se creen ellos. Necesitamos a alguien “imparcial” y sin vínculos emocionales con nosotros para que nos ayude a enfocarnos en lo que queremos conseguir y en desarrollar estrategias para alcanzarlo, aunque alguna de ellas sea quitarnos telarañas mentales y antifaces.
Una de las labores del coach es contribuir a que el cliente aprenda a pensar de manera diferente, a adquirir una actitud que le ayude en lugar de limitarle, a cuestionarle conductas a través de  las llamadas “preguntas poderosas” (incluso provocadoras), siempre desde el respeto y la sintonía con él.
Pero, puede que en algún momento, no tengamos acceso a estos profesionales y tal vez podamos, si nos lo permitimos, explorar y practicar el coaching con nosotros mismos si vamos conociendo algunas de las estrategias y habilidades óptimas para autor regularnos y practicar el propio dominio personal. Hacernos auto coaching. Y sugiero que  sea sin grandes expectativas (mientras estamos pendientes de si se cumplen o no, dejamos de estar enfocados en la misma experiencia) y manteniendo una actitud abierta ante la exploración de nosotros mismos, como si fueramos un niño puesto a descubrir cómo funciona su juguete nuevo. Las conclusiones cognitivas y mentales ya vendrán.

"No puedes cambiar el viento, pero puedes ajustar las velas
para alcanzar tu destino." 
Paulo Cohelo

Una de las características de las personas que disponen hoy de una fuerte y consciente marca personal, es que han invertido mucha energía en su propio auto conocimiento y crecimiento personal. Se caracterizan por revisarse a menudo, y están dispuestas a detectar esas aéreas internas de mejora, para aprender y superarse a sí mismas. No tienen miedo al cambio, al contrario, de alguna manera se ocupan de provocarlo; y sobretodo, están predispuestas a aprender continuamente de sus propios errores y de los de los demás. Suelen ser personas que se hacen preguntas útiles sobre ellas mismas. Sin juzgarse y con sumo respeto.
Saberse mirar, supone:
- saberse reconocer como ser humano, completo y perfecto, con nuestras luces y nuestras sombras;
- saber detectar nuestro propio estado interno y saber ponerle nombre como emoción (rabia, alegría, sosiego, tristeza…);
- saber reconducir nuestros pensamientos “tóxicos” o limitantes a maneras más abiertas y enfocadas a la solución y construcción de nuevas soluciones:
- a veces encontrarse con, lo que algunos llamamos, pequeños dragones internos por "domesticar". 

En el libro “Tu coach interior”, de Ian McDermott y Wendy Jago, proponen una serie de prácticas, para que el lector aprenda a auto revisarse, y hacerse auto coaching. 
Hablando de dragones,  los autores indican una serie de pistas que nos hace reflexionar sobre ellos. Dicen que algunos de esos dragones los hemos creado en algún momento de nuestra vida y (añado) todavía pueden perdurar boicoteándonos vivir desde la libertad y la plenitud. Al no estar entrenados y domados, pueden aparecer y manifestarse en los momentos menos oportunos y dañar potencialmente nuestra marca y marketing personal.
Dentro de la cultura de la PNL, llamamos dragones a esas partes nuestras que no mostramos públicamente; son esos “defectos” etiquetados así por nosotros mismos que deben permanecer ocultos y en  la sombra (sobre todo porque no los aceptamos) y tienen que ver, generalmente, con los miedos y la vergüenza.

"Cuando volvemos a visitar los lugares oscuros de nuestro pasado
reclamamos el poder que ahí dejamos." 
(Tu coach interior)


Nos resulta más fácil detectar los demonios de los demás que reconocer los propios.
A veces los dragones son externos (traumas, experiencias dolorosas, situaciones que nos hundieron) y otras son internos.
¿Cómo sabemos que es uno de nuestros dragones?
Veamos qué proponen Ian y Wendy.
1)    Cuando marginamos alguna de nuestras partes.
Somos seres completos, pero solemos reconocer más nuestras luces que nuestras sombras; nuestras fortalezas que nuestras debilidades. Esas partes desaprobadas son arrinconadas porque nos resulta doloroso conectar con ellas, y a menudo tienen que ver con emociones mal gestionadas a lo largo de muchos años.
2)    Cuando nos negamos a nosotros mismos.
Ocurre cuando damos más prioridad a cualquier otra persona que a nosotros mismos o cuando no nos permitimos vivir experiencias placenteras.
3)    Cuando reprimimos nuestros propios sentimientos y conocimientos negando esa parte talentosa y potencialmente nuestra, machacándonos con lo que “tendría que ser”, “debería ser” o “debo ser”.
4)    Cuando nos entregamos a la lucha interior y entramos continuamente en “conflicto” interno al no ponernos de acuerdo con nosotros mismos y negociar para que cada una de las “partes” en conflicto ganen. Y así nos volvemos víctimas de nuestras propias guerras internas.
5)    Cuando nos cerramos a nuevas experiencias y nos obcecamos en no salir de nuestra propia zona de confort. Cuando pasamos épocas de confusión, desgaste y conflicto, el mismo agotamiento nos detiene y podemos entrar en un proceso involutivo, cerrándonos a ciertas emociones y pensamientos limitantes y a nuestros propios deseos.

¿Alguno de estos puntos resuenan en ti? 

Si aprendemos  a reconocerlos y aceptarlos, nos será más fácil gestionar su manifestación más o menos adecuada, nos facilitará entrenarlos para que "salgan" en los momentos oportunos de nuestra vida, nos facilitará vivir de manera más plena, porque nos sentiremos más completos.
Si no detectamos y reconocemos esos “dragones” no los podremos domar. Hacer auto coaching lo entiendo como una manera más de auto educarnos para estar más satisfechos con nuestra vida y conseguir que nuestros sueños se conviertan en objetivos alcanzables.  Si no tomamos conciencia de ellos, si no los reconocemos, no podremos ponernos manos a la obra para sanar esas partes y retomar nuestro rumbo.

"Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación,
estamos desafiados a cambiarnos a nosotros mismos." 
(Viktor E. Frankl)
 
 
Gracias por leérme.


lunes, 3 de abril de 2017

Entrenamiento mental eficaz




He podido asistir a varios talleres y seminarios respecto a la importancia de programarse mentalmente para tener éxito en los propósitos que nos planteemos, bien sean estos conseguir sosiego en nuestra vida cotidiana, dejar algún hábito nocivo, descubrir una pasión, desarrollar un proyecto, etc. El proceso va más allá de simplemente “mentalizarse” o pensar en positivo para conseguir vencer miedos y resistencias que nos impiden, sencillamente, conseguir lo que queremos, y finalmente, ser más felices. 
Alcanzar los  objetivos que nos vamos marcando a lo largo de nuestra vida forma parte del proceso de empoderamiento personal que nos permite reafirmarnos en que somos capaces y nos merecemos conseguirlos. Esto tiene más efectos positivos sobre nuestra biología y sistema de creencias, de lo que nos pensamos, porque nos refuerza a nivel celular y esto se refleja en creer más y mejor en nosotros mismos y en nuestros recursos y capacidades.
Una pregunta que a mí me resulta útil es  ¿Cómo quiero yo que sean las cosas?

Hace poco asistí a unas de las intensas jornadas que presenta Toni Pons  (mentalista, hipnólogo y, yo diría, que incluso mago),  a través de su programa ON ADVANCED. En estos eventos los asistentes tenemos la oportunidad de practicar el estado de trance, visualizar nuestras metas y empoderarnos tanto para alcanzarlas como para disfrutar durante el camino y atender y responder eficazmente a las posibles adversidades o imprevistos que nos podamos ir encontrando.


 "La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional un fiel sirviente.
Hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el regalo"
Albert Einstein


Esta re-programación la trabajamos a nivel semi-inconsciente, dejándonos guiar por Toni, para crearnos anclajes de poder y empezar a activarnos neuronalmente para conseguir nuestras metas.
Fue muy interesante, entre otras cosas,  por la diversidad de propósitos que algunos asistentes compartieron con el resto; desde dejar de fumar, sin esfuerzo y de manera tranquila, hasta descubrir una verdadera pasión: pilotar un barco. ¡Ahí es nada!
También hubo personas que expusieron su caso de que habían conseguido “quitarse la ansiedad”; otros que consiguieron elevar su autoestima y  otros que conseguían, de nuevo, dormir y descansar profundamente por las noches.
El común denominador fue que todos habían conseguido mejorar su calidad de vida; al sentirse mejor con ellos mismos, y tras vencer algunas resistencias internas, respondían mejor en el día a día, y se sentían más satisfechos de sus logros. Eso, querido lector, empodera ya por sí mismo; sólo que, para conseguirlo, uno también debe de “entrenarse”.
Entrenar la mente implica disciplinarse en practicar, practicar y practicar, y desarrollar la destreza de reconducir los pensamientos "nocivos" que en lugar de motivarnos y acompañarnos en conseguir nuestros sueños, nos frenan y nos limitan.
El estrés, las prisas, las tensiones y la ansiedad (entre otros factores), obstruyen la comunicación celular de nuestro cuerpo, y evitan que nuestras neuronas hagan las sinapsis oportunas para percibir,  pensar, procesar la información exterior de manera discernida y poder reaccionar ante su entorno de la manera más saludable posible. Cuando hay tensión la comunicación no fluye bien; esto ocurre entre personas, y también en el sistema neuronal y celular de nuestro cuerpo.



“Los pensamientos positivos tienen un gran efecto sobre nuestro comportamiento y los genes, 
pero solo cuando estamos en armonía con la programación subconsciente. 
De igual modo los pensamientos negativos tienen también un poderoso efecto. 
Cuando comprendemos que estas creencias positivas y negativas controlan nuestra biología podemos utilizar ese conocimiento para forjarnos una vida saludable y feliz.
Bruce Lipton




Toda esta experiencia me dio pie a pensar que también la programación mental saludable contribuye muy favorablemente a nuestro marketing personal. Si pensamos con claridad, nos comunicamos internamente de manera eficaz y tomamos más control sobre nuestra interacción con los demás y con el mundo, parece que la vida se vuelve más sencilla, todo fluye de manera natural, y todo se vuelve como más liviano. Pero esto no es tarea fácil… O tal vez sí.
Es como todo en la vida cuando queremos aprender algo, buena dosis de disciplina. Toni, también advierte sobre esto, y estoy completamente de acuerdo, por experiencia propia:  no basta con acudir a que un maestro en la materia nos “inyecte” unas cuantas dosis de “empoderamiento mental”, de “positivismo” o de motivación, con los que nos vamos a casa sintiéndonos los reyes del Bambo.
¿Y por qué? Por que como cada cosa que queramos conseguir, la constancia es un valor a tener en cuenta. Podemos salir muy “puestos” de este tipo de seminarios o formaciones, pero si el día a día no lo practicamos, poco  a poco vamos desinflándonos, perdiendo gas y ganas… y esto probablemente nos lleve a la frustración, incluso a la desidia. Que más da
Lo interesante viene después de “formarnos” y aprender a re-programarnos. Después de conseguir este estado de empoderamiento y entrenamiento mental el verdadero reto es mantenerlo, y para ello hay que practicar y “educar” a nuestra mente para que se entere de que a partir de ahora queremos las cosas de otra manera. Eso implica entrenar otra manera de pensar. La práctica será lo que  haga que aprendamos a auto gestionarnos internamente, y una mente bien entrenada se convierte en emociones saludables.

“No hay que controlar nuestras acciones, 
hay que aprender a controlar nuestro pensamientos”  
Toni Pons

Gracias por leerme.

 

viernes, 24 de marzo de 2017

Habilidades y competencias emocionales



Los hay que piensan que la llamada inteligencia emocional consiste sobre todo en "apagar" ese fuego impetuoso que las explosiona de manera inadecuada e inoportuna en muchas ocasiones. Los hay que piensan que este tipo de inteligencia la disfrutan aquellos que se resisten a expresar sus emociones y, peor todavía, a sentirlas. Como remedio para evitar cualquier dolor emocional y para prevenir cualquier tipo de conflicto, hay personas que desarrollan ciertas habilidades para no sentir. Como diría una amiga ¡Qué barbaridad! ¡¡¡No sentir!!!. Eso es inhumano y antinatural. ¿Que cómo lo hacen? Ni idea. Lo peor es cuando ya no tienen bastante en dejar de sentir al otro (como base de la empatía y que ayuda al buen entendimiento entre las personas), que ya me resulta grave,  sino que, además, aprenden a dejarse de sentir ellos mismos. El peligro entonces, resulta eminente.

Si no sientes no detectas; 
si no detectas no reconoces, 
si no reconoces no puedes gestionar; 
si no gestionas no solucionas; 
si no solucionas, puedes acabar enfermando. 

Si nos volvemos insensibles a nuestro propio sentir, seremos incapaces de detectar las señales emocionales que nos advierten de posibles "peligros" o amenazas; que nos dan pistas de que algo no está ajustado en nuestro interior y que tal vez nos convenga reconducir o reajustar; que nos indican sentimientos de satisfacción y bienestar cuando estamos en paz, de alegría y gozo cuando estamos pletóricos; que nos sirven de brújula sobre nuestras decisiones, impresiones y reacciones ante nuestro entorno. Y sin ese "detector" natural, vamos como autómatas robotizados, ni frío ni calor, incapaces de sentir dolor, tristeza, rabia, melancolía... e incapaces también de sentir placer, alegría, felicidad, gozo...
El no sentir, es el no sentir en todas direcciones. Pero esta estrategia para librarse de las emociones está lejos de lo que Daniel Goleman empezó a denominar la inteligencia emocional.
No se puede gestionar, lo que no se conoce, de lo que no se es consciente.
Resulta, pues, imprescindible detectarlas y reconocerlas para poderlas gestionar, sobre todo, por nuestro propio bienestar. Si velamos por nuestro bienestar, fomentaremos el bienestar fuera de nosotros, y la impronta que dejaremos en los demás será lo suficientemente positiva para que nos recuerden de manera que nos beneficie, en lugar de que perjudique nuestra marca personal y nuestras relaciones sociales. Sólo cuando aprendemos a gestionar las emociones adquirimos el poder de cambiarlas.
Las emociones forman parte de la naturaleza humana, no las podemos negar. Negarlas sería negar la energía que nos motiva y nos mueve a hacer cosas. Ellas son el motor de nuestras acciones, y las cosas que hacemos son consecuencia de lo que sentimos previamente, aunque sea por milésimas de segundo.

"No somos responsables de  las emociones, 
pero sí de lo que hacemos con las emociones."
(Jorge Bucay) 

¿Hasta aquí, todo bien? Entonces, llegado a este punto ¿qué tipo de acciones puede realizar alguien dejándose llevar por la rabia, el resentimiento y el rencor? y ¿qué tipo de acciones pueden ser promovidas por la felicidad, la alegría y el amor? ¿Y la tristeza o la melancolía, como pueden afectar a nuestos comportamientos? Cada acción (o reacción) y cómo respondemos a nuestro entorno (a unas determinadas circunstancias o a un grupo determinado de personas) es promovida por una emoción previa. Si vigilamos nuestras emociones, las sabemos detectar y reconocer, será más fácil controlar y decidir nuestras respuestas al mundo.
Las emociones mueven (emotion, sustantivo que proviene del verbo emovere). Y para mí son como la energía (fuerza o capacidad de acción)... ni nacen ni mueren, se transforman.
No se trata de "taparlas" ni de "ocultarlas", de "ahogarlas" o ignorarlas, se trata sólo de reconocerlas y generar la habilidad para expresarlas en el momento oportuno, con las personas oportunas, en el contexto adecuado; de ahí la importancia de las habilidades emocionales en el marketing personal y en las relaciones sociales.

"La emoción es una brújula que nos dice qué hacer. 
Una brújula que se encuentra perpetuamente atascada en un único punto
no sirve para nada."
(Dan Gilbert) 

Insensibilizarse ante el entorno es pasar por la vida... sin vivirla.
No sentir, es no sentir... ni las sombras, ni las luces del gran  y rico universo emocional del ser humano.
Un mal día lo puede tener cualquiera, incluso una mala época, un mal trago vivencial y una serie de experiencias desagradables que nos ponen en jaque ante la vida. El cómo reaccionamos ante la adversidad es una de las características que nos define como personas y nos identifica como seres humanos. Todos sabemos llevar nuestro estado emocional cuando "todo va bien", ¿pero qué pasa cuando las cosas se nos tuercen y cuando la "realidad" no se adapta a nuestros deseos y expectativas? Ahí, sin unas habilidades emocionales óptimas y bien integradas, es dónde pinchamos.
Por eso es importante desarrollar una fuerte y entrenada inteligencia emocional que aporte valor (no reste) a nuestra marca y marketing personal. ¿O a caso tú contratarías a alguien que en los momentos críticos o difíciles cuando más se requiere del temple, la creatividad y la claridad mental, se pusiera histérico, agresivo y de mal humor complicando todavía más las relaciones entre sus compañeros y contribuyendo a un clima laboral tóxico? Alguien con fuertes recursos emocionales, es un valor añadido en la empresa y en la vida de cualquier ser humano; los que no suman y nutren, restan y envenenan, en cualquier área de nuestra vida. Por eso, puede resultar interesante observarnos ante los problemas y la adversidad, detectar nuestras debilidades emocionales y generar recursos para desarrollar habilidades que nos permitan hacer, lo que yo cómicamente llamo, kung fu emocional, lo que es mío me lo gestiono, conecto con el chi, y le doy la vuelta... y lo que es del otro, aunque lo puedo acompañar, comprender y mantener la sintonía con él, no me corresponde.

"Cuanto más abiertos estemos a nuestros propios sentimientos
mejor podremos leer los de los demás."
(Daniel Goleman) 

 Gracias por leerme.

 

martes, 24 de enero de 2017

El arte de vender





Un político, un arquitecto, un cirujano y un vendedor discutían cuál de sus respectivas profesiones era la más antigua.
-    Bueno – adujo el cirujano-, Dios creó a Eva con una costilla de Adán, y eso es una operación quirúrgica, ¿no?
-    Ah, - replicó el arquitecto-, pero antes Dios puso orden en el caos, y eso es un trabajo de arquitecto.
El político presentó un argumento que creía definitivo:
-    ¿Y quién creéis que había hecho el caos?
Entonces se volvieron todos al vendedor para oír sus razones.
-    ¿Y quien convenció a Dios, para empezar, de que todo el proyecto era una buena idea?



Todavía arrastramos el concepto "vender" del siglo pasado que traía consigo una sospechada intención de abuso, de engaño, manipulación y de estafa. Había en el inconsciente colectivo una aureola de pensamiento que invitaba a relacionarnos con el vendedor (y el mundo de las ventas en general), de una manera desconfiada y poco equilibrada desde el yo, como comprador, pierdo y tú, como vendedor, ganas… Algo no estaba en equilibrio.
El concepto “venta” no goza de muy buena reputación en el ámbito social, y es frecuentemente utilizado de manera peyorativa en el ámbito personal, con expresiones como: “te has vendido”, “es capaz de vender a su madre”, “ese tipo sabe cómo venderse”, en un sentido más de fantochería que de autenticidad.
Tal y como señalan los expertos del Marketing, “el vendedor es un creador de imagen”, y por tanto de vital importancia en el éxito comercial, pues una mala intervención realizada por el vendedor puede llevar al fracaso toda una cadena de esfuerzos comerciales bien realizados en las fases previas a la venta. El compromiso del nuevo vendedor es, ahora, convertir esa imagen  que ha creado en la mente del posible comprador, en algo "real", en algo demostrable sensorialmente, en algo que el comprador  (tras consumir el "producto") pueda verificar por algunos de sus sentidos. Es así, y sólo así, como el vendedor puede ganarse la fiabilidad y la confianza del cliente.

“[…] la persona que cultiva la relación con el cliente y da respuestas a sus necesidades lo que hace es fomentar una fuente de ingresos que seguirán creciendo a lo largo de los años”
Feargal Quinn

El ejercicio de la venta puede ser un trabajo muy sencillo y apasionante si se aprende a creer en el producto o servicio y en uno mismo (como vendedor) y en generar las habilidades de comunicación empática e influencia personal para que ambas partes ganen.  No es tanto “vender” un producto, sino acompañar al cliente en su toma de decisiones en un proceso durante el cual ambas partes (vendedor y cliente) aprendan, se enriquezcan y ganen. Por lo que las ventas desde la filosofía de la Programación Neurolingüística, (PNL) más que una relación comercial a corto plazo, es una relación duradera y fructífera basada en la confianza, la honestidad y la transparencia. 

Más que de “cerrar una venta” se trata de “abrir una relación”.

Ante tanta oferta, tanta formación en ventas, en persuasión, en rentabilidad y alto rendimiento en la figura del vendedor el arte de vender se ha desvirtuado. Un arte que empieza a recuperarse ahora, desde que el consumidor está cada vez mejor informado, reconoce sus derechos y emergen otros valores a nivel social y económico. Muchas empresas empiezan a comprender este nuevo modelo de vender y cultivan y forman a sus equipos para conseguir esta dinámica. Posiblemente tardemos más tiempo en ganar... pero ganaremos más y nos iremos posicionando en el mercado de una manera más sólida y fuerte.
A todos nos gusta “llegar y besar el santo”, el mayor logro con el mínimo esfuerzo; pero a menudo el desarrollo de las habilidades en el arte de vender suponen más atención al ser humano que al producto en sí y que al puro beneficio económico. El cliente ya no quiere tener razón, quiere que le orienten en la mejor opción de compra, quiere que le entiendan y comprendan sus inquietudes, quiere ser acompañado y todo eso requiere, por parte del vendedor, saber influir con integridad en el otro. Es hacer magia, sin crear ilusionismo, sin trampas, sin trucos.


“Si nos olvidamos del comprador la acción de vender queda reducida a una influencia en una sola dirección, […] vender es resultado de la cooperación y la interacción entre las dos partes”
Joseph O’Connor y Robin Prior

Puede que a corto plazo no obtengamos los resultados que deseamos, pero la impronta emocional que podemos llegar a causar con el posible cliente, como ser humano, no tiene precio… puede que él, en un momento dado, no nos compre o no consuma nuestro producto, pero es mucho más fácil que nos recomiende, que se acuerde de nosotros con el tiempo, incluso que en un momento dado vuelva para reanudar la relación comercial. Esa es la diferencia que marca la diferencia entre las ventas y el arte de vender.

Es ahora el momento de "darle la vuelta" a viejos conceptos, "resetear" también nuestros valores y actuar de nuevas maneras que nos dirijan hacia nuevos resultados.


Gracias por leerme, ;)

Bibliografia:
-    La Venta con PNL ( J. O’Connor y R. Prior. Ed. Urano)
-    ¡Olvida las técnicas de venta! Otra forma de vender (C. Rosser y M. Trigueros. FC Editorial)

martes, 29 de noviembre de 2016

Las energías arquetípicas en el Mk Personal

Las energías arquetípicas hacen referencia a las diferentes energías que se manifiestan a través del ser humano en cualquier proceso de cambio personal y profesional; en cualquier proceso de vivir. Son "energías" (y no personajes que tenemos que fingir ser), porque las llevamos intrínsecas en nuestro ser, porque no se crean ni se destruyen... sólo se transforman. Y son "arquetípicas", porque forman parte de un patrón común entre todos los mitos y fábulas contados en  diferentes culturas, religiones y géneros de todo el planeta y en cualquier parte de él.

Inspirado por Carl Jung (y su inconsciente colectivo) y Joseph Campbell (con su Héroe de las mil caras), Stephen Gilligan propuso tres energías básicas y necesarias para completar con éxito el viaje de la vida, o cualquier proyecto que queramos emprender,  como si de una aventura heróica se tratara.

Estas son:




 


Cada una de ellas forma parte de esta triada indivisible, que se retroalimenta para mantener el equilibrio y que contribuye a que cada una de ellas se "compense" con las otras dos.  Ninguna es "mejor" o "peor", cada una de ellas tiene su función y utilidad en determinados momentos; solamente hay que saber usarlas para provocar que se manifiesten a nuestro favor y no en nuestra contra.


LA FUERZA

"Con fuerza de voluntad se puede hacer cualquier cosa. 
Con fuerza de voluntad uno puede determinar su propio destino"
Bob Dylan


Hace referencia a la energía que requerimos para pasar a la acción, la energía del posicionamiento interno, de la determinación a la hora de llevar a cabo cualquier decisión.
Es la energía personificada en el guerrero, la energía que nos mantiene en una atención relajada y dispuestos a pasar a la acción en el momento que consideramos o que las circunstancias lo requieran. Es la energía que manifestamos cuando estamos comprometidos en alcanzar una meta, un objetivo, un propósito. Y también la que se requiere para poner límites y evitar dejarse avasallar o arrastrar inadecuadamente por las decisiones de otros en los que no estamos de acuerdo. 

•    ¿Para desarrollar tu propio marketing en qué momentos consideras oportuno requerir del guerrero que hay en ti?
•    ¿Cuando consideras que es el momento para manifestar tu poder personal?
•    ¿Bajo qué circunstancias y con qué tipo de personas pondrías límites?
•   ¿En qué contextos es importante para ti sentirte posicionado para tomar decisiones oportunas, determinantes y acertadas?
•    ¿Cómo sería para ti la postura corporal en la que te sientes activo, poderoso, reafirmado y decidido?
•    ¿Cuál es tu tono de voz cuando hablas desde este sentir de saber lo que dices, de manera contundente y veraz?
•    ¿Cómo te sientes cuando conectas con la energía de la fuerza?


Su uso extremo y durante demasiado tiempo, supone un desgaste innecesario y contraproducente. Mal gestionada, y sin el equilibrio de la compasión y el sentido del humor, se puede convertir en violencia y agresividad, haciendo de nosotros tiranos y egoístas que sólo piensan en su propio beneficio. Ojito... porque esta parte de la fuerza si se reitera demasiado a menudo puede dañar nuestra imagen y afectar negativamente a nuestro marketing personal.


EL SENTIDO DEL HUMOR

"El sentido del humor es una de las grandes creaciones de la inteligencia,
capaz de resolver envenenados problemas de convivencia"

José Antonio Marina


Hace referencia a la energía que usamos cuando nos sentimos en sintonía con la vida desde la diversión, la broma y la capacidad de reírnos de nosotros mismos. Es la energía que emerge cuando nos ponemos a buscar perspectivas nuevas, cuando estamos creativos y nos mostramos flexibles ante las adversidades y los imprevistos.

Es la energía personificada en el mago-sanador (o el jocker),  que utiliza su naturaleza para compensar la "dureza" que nos supone pasar por algunas situaciones. Se manifiesta a través de nuestra parte creativa, cuando estamos distendidos y observamos un "problema" en la distancia. Es la energía que nos permite reírnos de nosotros mismos, permitiéndonos percibir las circunstancias desde una postura desenfadada y divertida.  El mago encuentra opciones nuevas ante los "obstáculos" y nos permite fluir con facilidad. Sin estar equilibrada por la fuerza y la compasión, es fácil que caigamos en el sarcasmos, el cinismo y la ironía. 


•    ¿Cuando consideras importante mostrar el mago que hay en ti?
•   ¿En qué momentos de desarrollar y llevar a cabo tu plan de marketing personal es importante echar mano de tu parte creativa?
•    ¿En qué contextos consideras oportuno mostrarte flexible y buscar otras vías de actuación cuando las previstas no son viables?
•    ¿Cuando es el momento de saberte reír de ti mismo?
•    ¿Cómo sería para ti la postura corporal en la que te sientes profundamente creativo y divertido con la vida?
•    ¿Cómo es tu respiración cuando te pones a contemplar otras posibilidades?
•    ¿Cuál es tu tono de voz cuando hablas desde esa energía?
•    ¿Cómo te sientes cuando conectas con la energía del sentido del humor?


Mal gestionada  o usada indebidamentepodemos poner en peligro nuestra inteligencia emocional y social, con un exceso de "graciosísmo" que puede ejercer un serie de reacciones poco deseadas hacia nuestra marca personal.                                                                                              


 LA COMPASIÓN

"A partir de la sabiduría, entendimiento. 
A partir de la comprensión, compasión. 
De la compasión, el amor"
Richard Wagner

Etimológicamente, significa "pasión compartida", "sufrir juntos".
Wikipedia que la compasión es un sentimiento humano que se manifiesta a partir y comprendiendo el sufrimiento de otro ser. Más intensa que la empatía, la compasión es la percepción y comprensión del sufrimiento del otro, y el deseo de aliviar, reducir o eliminar por completo tal sufrimiento.

Es la energía personificada en el amante que siente un profundo sentimiento de ayudar al prójimo, de poner sus habilidades o destrezas en paliar el sufrimiento de los demás. En el amante priman valores como la gentileza, la generosidad, la delicadeza, la empatía y una profunda comprensión por los otros. Es la energía suave y delicada, la que envuelve desde una actitud amable y facilitadora. Sin estar equilibrada por la fuerza y el sentido del humor, la compasión se puede convertir en debilidad y dependencia. 

•    ¿Donde, cuándo y con quien consideras oportuno dejar que se manifieste esta energía dentro de tu plan de marketing personal?
•   ¿En qué contextos es importante para ti, mostrarte empático, compasivo y comprensivo con los demás?
•    ¿En qué contextos no lo es?
•    ¿Cómo sería para ti la postura corporal en la que te sientes profundamente comprensivo tanto hacia ti mismo como con los demás?
•    ¿Cómo es tu respiración con esta postura corporal?
•    ¿Cuál es tu tono de voz cuando hablas desde esa energía?
•    ¿Cómo te sientes cuando conectas con la energía de la compasión?


Mal gestionada podemos encontrar en ella toda una fuente de recursos para manipular a los demás, hacerles sentir bien, hasta que los tenemos "enganchados" y fácilmente manejables para nuestros propios beneficios y satisfacciones. Ojito con el uso abusivo de esta energía; cara a los demás podemos dar la imagen de manipuladores y oportunistas de las debilidades ajenas.


Según Gilligan, es necesario mantener un equilibrio de estas tres energías y humanizarlas llevándolas hacia, lo que él llama, nuestro centro;  indica que cuando perdemos nuestro centro (perdemos el control sobre nuestras emociones, pensamientos y conductas), cualquiera de estas tres energías puede desintegrarse y desarrollar su lado oscuro.
Las tres pueden perfectamente armonizar nuestro estado interno, y la podemos aprender a gestionar dejando que emerjan de manera natural, cuando más nos resulte conveniente. Es una poderosa habilidad que nos puede ayudar a gestionar nuestra marca y desarrollar nuestro propio marketing.


Gracias por leerme.